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752 • BUENA PASTA

   

Jueves, 26 de febrero de 2004

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  En el momento en que una sociedad traspasa las barreras de la simple subsistencia aparece la Dietética, encargada tanto de vigilar el peso de la población como de que su alimentación sea equilibrada.

Evidentemente la solución más drástica para adelgazar es no comer, pero también lo más peligroso. Hoy los dietólogos, desafiando antiguos prejuicios enquistados en nuestros hábitos de comida, aconsejan incluir algún plato de pasta en las dietas de adelgazamiento.

Han descubierto que las pastas, los platos mas representativos de la cocina tradicional italiana, no engordan más que el arroz o las papas y que su aporte energético, a través de los almidones, es más que saludable. Los almidones son unos hidratos de carbono complejos y energéticos que actúan además como disolventes de la acetona y otras sustancias afines que aparecen en la sangre y en la orina como consecuencia del ayuno prolongado.

La composición nutricional de la pasta es la propia de la harina de trigo, esto es almidón en un 78 a 80 por ciento, gluten en un 12 y otras sustancias en menor cantidad. Cien gramos de pasta en crudo alcanzan las 364 calorías, muy lejos de las 2.000 que precisa un adulto.

Este almidón es fácil de digerir gracias u los fermentos salivales y la amilasa del páncreas encargada de disgregarlo en maltosa que a su vez es absorbida por el jugo intestinal. La cocción de la pasta permite además liberar los gránulos de almidón de sus cubiertas para ponerlos en contacto con los fermentos digestivos.

Colaboración G. Muccio