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777 • TRES VECES 7

Lunes, 13 de Enero de 2003

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  Hay números que son chiquitos y otros que son muy grandes. Están los que se creen muy perfectos; quienes prefieren el derrotero de lo real y a los que les va ser imaginarios. Pero todos tienen una cualidad irresistible: son muy atractivos, al punto tal que atestan todos los recovecos de la vida cotidiana, desde los precios de los productos que uno compra en el supermercado hasta la cantidad de años que uno lleva encima.

Entre todos los números, los que más brillan y se destacan en el mar de cifras que conforman son, por alguna incierta razón, los números redondos, múltiplos de diez, o de cien. Tal vez porque el sistema numeral actualmente utilizado (que alguna vez no existió) es el arábigo ideado por eruditos árabes como Al-Khwarizmi hace 1300 años, aunque finalmente asentados en el siglo XIII, en donde los números se disponen en grupos de 1 y 10, como los dedos de las manos o de los pies. Así, aquellos aniversarios que se festejan con bombos y platillos son aquellos que acaban en cero como los diez años, cincuenta y si se tiene mucha suerte, cien; quizás no tanta, porque a fin de cuenta las celebraciones más fastuosas son justamente los centenarios. Pero, ¿por qué tiene que ser así?, ¿quién dice que no se puede celebrar grandilocuentemente, por ejemplo, 16 años de matrimonio o los 183 años de la independencia de un país?

Pero el número 7 (símbolo de la perfección), tres veces repetido en el 777 (la absoluta perfección), es muy sugestivo. Después de todo, esta cifra ha sido casi endiosada por muchas culturas y hasta encabeza esas curiosas listas de recopilaciones que uno encuentra por todas partes y que siempre llaman la atención. Acá van algunas de ellas:

  • Las siete maravillas del mundo. Eran los grandes monumentos de la antigüedad. Uno de los primeros que los mencionan es el griego Antiparo de Sidón (siglo II a.C.). Asimismo se los describe en el tratado De Septem Orbis Miraculis, obra atribuida falsamente a Filón de Bizancio, ingeniero que vivió también en el siglo II a.C. Para entonces, al siete le eran asignadas características místicas al ser justamente 7 los astros visibles en esa época (el Sol, la Luna y cinco planetas). Estas maravillas eran:
    • los Jardines colgantes de Babilonia (construidos por el rey Nabucodonosor para que su esposa Semíramis recordara los bosques y flores de su patria natal; de ellos no se encontraron rastros);
    • el Faro de Alejandría (tenía 120 metros de altura y su construcción la financió el mercader griego Sostratus para mejorar el comercio; varios terremotos terminaron por derrumbarlo);
    • el Templo de Diana en Efeso (edificado en el siglo VI a.C., tenía 127 columnas de 20 metros de altura; fue destruido por las invasiones godas, saqueadores y demás terremotos);
    • la Estatua de Zeus en Olimpia (erigida el año 438 a.C. con oro y joyas por el escultor Phidias de Atenas; otro terremoto la hizo trizas);
    • el Coloso de Rodas (medía 32 metros y lo destruyó en el año 226 un terremoto);
    • el Mausoleo de Halicarnaso (construido en el 351 a.C., lo encontraron en 1522 y las autoridades islámicas de la época ordenaron su destrucción debido a que el Islam prohíbe la representación de figuras humanas en el arte);
    • las Pirámides de Egipto (erigidas entre los siglos XXVI y XXV a.C. durante el Imperio Antiguo como tumbas para los faraones Keops, Kefrén y Micerinos; son las únicas que se mantienen en pie).
  • Los pitagóricos, una sociedad secreta fundada por Pitágoras en el siglo VI a.C. dedicada al estudio de los números (cuyo lema era “el número es todo” y que descubrieron que la raíz de dos era un número irracional), consideraban al 7 un número sagrado al ser la suma del cuatro y del tres (números de la suerte y la perfección).
  • Según la Biblia (en la que aparecen 735 veces referencias al número 7), Dios creó el universo en siete días.
  • Siete son los pecados capitales (agrupados en el siglo VI por el papa Gregorio el Grande y descriptos por Santo Tomás de Aquino en su Summa Theologica del siglo XIII): pereza, orgullo, ira, codicia, envidia, lujuria y gula. Y los siete sacramentos de la Iglesia (Bautismo, Confirmación, Penitencia, Comunión, Extremaunción, Orden Sacerdotal y Matrimonio).
  • En el Apocalipsis según San Juan aparecen mencionadas siete iglesias de Asia, siete estrellas, siete trompetas, un monstruo de siete cabezas, siete espíritus ante el trono de Dios, siete sellos y siete copas de oro.
  • En sus comienzos, Roma fue gobernada sucesivamente por siete reyes Numa Pompilius, Tullus Hostilius, Ancus Martius, Tarquinius Priscus, Servius Tullius y Tarquinius Superbus.
  • También están las siete colinas romanas: Palatino, Capitolino, Quirinal, Viminal, Esquilino, Celio y Aventino.
  • Siete notas musicales: do, re, mi, fa, sol, la, si.
  • Siete días de la semana.
  • En la numerología babilónica también era considerado un número perfecto.

Está claro que curiosidades como las acá listadas no implican hacer la vista gorda ante los demás números y, ya que estamos, de dudar cartesianamente de todo (pero no de forma paranoide), especialmente ante aquellas cosas que se venden como oro y son meras bagatelas.

 De un artículo de LEONARDO MOLEDO y FEDERICO KULSO
Página/12